Cosas que pasan
Cosas que pasan en el módulo… cosas que nos preocupan, cosas que nos alegran… logos que evolucionan
Hemos jugado al “director de la orquesta”, un juego guiado por nuestra musa-música Marina que consiste en seguir un ritmo y adivinar quién es el que lidera al grupo. Salen a la luz inseguridades y frustraciones, pero acabamos jugando todos y pasando un buen rato.
También jugamos a tratar de dar palmadas a la vez, siempre buscando la coordinación, la escucha y el ritmo… vamooos
Cuando uno de los chicos está de vuelta tras un alejamiento temporal, empezamos la tarde contentos: nos activamos un poco con una ronda de sustos, pedorretas, muecas y lo que se nos ocurre. Pequeñas-grandes alegrías del módulo.
Hemos jugado a las islas, añadiendo la dificultad de que algunos tienen los ojos tapados y nos hemos reído mucho. Los chicos del 4 se atreven con todo.
Han compartido experiencias como:
“¿qué es lo que me preocupa?”. Compartiendo sus preocupaciones sobre las relaciones tóxicas, el pasado, el futuro, el racismo, el clasismo, la libertad, la guerra, etc. Sin embargo, las que se repiten con cierta regularidad son la familia, la reinserción social, las adicciones, el trabajo, la cárcel y la condena. Además, comparten su miedo al juicio y discriminación por ser presos y añaden que una solución sería el refuerzo de la autoestima y el autoconcepto. Interesante recomendación…
Esta tarea dio pie a un debate sobre cómo las desgracias que no afectan directamente no las sentimos como propias. Se les comenta si no es algo individualista pero la mayoría coincide en que lo ajeno les preocupa pero que existe una influencia del encierro, sienten que la cárcel desgasta tanto que no hay fuerzas para preocuparse por lo que no les afecta directamente.
De repente puede ocurrir que se incorporen chicos que estaban fuera dando una charla en un instituto de Leganés (por ejemplo) sobre las adicciones y sus consecuencias, esto se llama “salida terapéutica”. Vuelven muy contentos porque sus malas experiencias pueden ser útiles para el futuro de algunos y algunas jóvenes.
Uno de los trabajos que están pendientes es seguir con el logo, el cual es motivo de un pequeño conflicto, pero los chicos tienen una actitud resolutiva y enseguida se ofrecen voluntarios para simplificar el ya elegido y poder utilizarlo como compañía. Esta situación propicia que se plantee cómo se consiguen los consensos y la importancia de delegar y reconocer a quienes se encargan de trabajos complementarios. El equipo que ha quedado encargado de esta síntesis explica que el significado del logo es un resurgir de las cenizas.
Éste es el dibujo elegido, a partir del cual surgirá el logo…
Maruxa nos trae información que ha recopilado sobre el Fénix:
Presente en las mitologías griega, egipcia y china, el fénix podría simbolizar la renovación, el tiempo, la resurrección, la inmortalidad, la capacidad de superar la adversidad y resurgir fortalecido, la transformación, la esperanza y el ciclo eterno de la vida…. Buena metáfora para eta compañía….
El logo va evolucionando a y se va transformando, en breve sabremos cómo será el definitivo, ya sólo queda la intervención final de un nuevo habitante del módulo llamado Marcos, que sabe de diseño. De momento así va la cosa:
Otra de las tareas ha sido la de elegir personajes y realizar una escena por parejas. Han empezado las representaciones….. La primera, una escena de confesión ante una gran cruz negra, con un toque de comedia que despertó las primeras risas. Tras cada actuación, analizamos juntos las interpretaciones y compartimos consejos para mejorar, como proyectar más la voz o vocalizar bien.
Hubo todo tipo de escenas y no faltó la creatividad: desde un emocionante cante de flamenco y rap, que nos dejó con los sentimientos a flor de piel, hasta un experimento en un laboratorio que terminaba con un inesperado ataque zombi y una improvisación de otro compañero que incluso sorprendió al público. También hubo una historia entre vecinos que terminó con una buena moraleja sobre el racismo.
buenísimo el zombi con gafas….
El humor no faltó: una entrevista a Cristiano Ronaldo, dos hombres mudos intentando entenderse en una parada de autobús y un abogado despistado con su compañero desesperado que nos hizo reír mucho. Más allá de cada escena, es interesante ver cómo poco a poco los chicos van perdiendo el miedo a probar y experimentar cosas nuevas.
Otra tarea muy emocionante ha sido la de traer un objeto especial para cada uno y hablar de él. Esta vez nosotras, los voluntarios y las voluntarias, también teníamos la misma tarea.
Los chicos traen diferentes objetos, cartas de sus sobrinas, relojes que les regalaron compañeros de celda, banderas de sus respectivos países, un pendiente con la forma de África, un rosario una pulsera con la frase nunca digas nunca.
Un dalai, la primera pulsera que hizo en el módulo, un calendario, muy importante aquí, dicen entre risas.
Un colgante con la fecha de su hija. La riñonera con todo lo importante, otro reloj. Un anillo. otro anillo, otro reloj… La verdad es que nos sorprende la cantidad de veces que se repite el mismo objeto. ¿Será casualidad…? Se escucha por el fondo que el reloj le dice lo que le queda de condena…
Un mechero de un compañero que sale en libertad. Un bolígrafo para desahogarse. El anillo de su madre y su mujer, un dibujo de su hija. Una pulsera que le regaló alguien que fue un referente al llegar aquí. Otro reloj. Una piedra amatista que trajo hace tiempo Paloma. Una cajita pequeñita de su madre. Una pieza de ajedrez. Las llaves del coche para venir aquí todas las semanas con una conchita que le recuerda a su madre.
Este nos dejó sorprendido a todos; una carta de su madre que volvió a leer el otro día y curiosamente ponía: recuerda que somos como el ave “Fénix”. Una corteza de eucalipto que se encontró y le recordó a un chamán que se le aparecía. Un caballito de mar, al contar la historia hace una analogía sobre el caballito y el alumno que es siempre el último de la fila, el que peor va, el caballito se lo regaló una alumna suya con necesidades especiales. Un anillo que le recuerda al cambio, que las cosas van y vienen. Una pulsera con una libélula que le regaló Nadja, en un momento complicado de su vida y le dió fuerzas.
Reflexionamos sobre por qué lo hacemos. Conocer al otro, para valorar más las cosas, alguno confiesa que lo hacemos para ponerles tarea…Para valorar nuestros sentimientos. Las pequeñas cosas sin aparente valor a ojos de los demás, para uno puede tener un valor inmenso, mucho mayor que el que tienen otras mucho más caras. También los chicos dicen que el valor lo cobra cuando la persona que te lo regala es importante para ti.
Continuamos… ante el lienzo en blanco (aún) de la próxima ópera de la compañía de teatro Fénix. ¡Vamos!
Ana, Andrea, Maruxa, Maite y Nadja
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