Como tú, piedra pequeña

Esta piedra forma parte de mí, es especial, me trae muchos recuerdos. Cuando era pequeño lanzaba piedras al estanque para que rebotaran y llegaran lo más lejos posible; así he estado yo dando tumbos toda mi vida, sin llegar a un rumbo fijo. Al final caí en la droga y en la delincuencia; me pasó lo mismo que a la piedra, me sumergí en el fondo del estanque y quedé atrapado. Pero mi fuerza de supervivencia hizo que luchara, salí a flote y aquí estamos los dos, la piedra y yo, con más fuerza que nunca y con ganas de vivir la vida. La llevaré siempre conmigo para recordar lo que he pasado, aprender de ello y no rendirme nunca más.
Rubén

 


Está demostrado que la formación de una piedra es un proceso que dura miles de años, que va acompañado de multitud de circunstancias como los procesos ambientales, erosión y muchas otras cosas.
Muchos creen que poseen poderes o energías, incluso algunos eruditos y científicos lo afirman.
Algunas esconden tesoros, como restos de criaturas que ni siquiera hemos conocido.
Pueden utilizarse como un arma que puede llegar a matar o formar parte de impresionantes construcciones.
Nosotros, los seres humanos, al igual que las piedras, nos vamos forjando dependiendo de diferentes vivencias. También poseemos poderes y, por supuesto, energía. Escondemos un interior muy valioso, por nuestras virtudes, se podría decir que cada individuo posee un tesoro.
Y, como una piedra, podemos utilizar nuestra vida para provocar el mal, incluso la muerte, o, y es el caso de todos los que nos encontramos aquí, podemos utilizar nuestra vida para formar parte de una hermosa construcción, a saber, una sociedad formada por el respeto y la libertad individual.
                                                                                                                                      David

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