La leyenda del hilo rojo



Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el Abuelo de la Luna, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan...




Pero a veces las leyendas no se cumplen del todo y nos perdemos. Por eso hoy hemos trazado nuestro hilo rojo, para encontrarnos y no separarnos en esta aventura.




Y hemos hablado de lo que nos une, que como siempre es mucho más de lo que nos separa. Tejemos confianza, respeto, aprender unos de otros, empatía, solidaridad. Aquí todas estas palabras tiene un valor añadido. Y seguimos remando...y estamos juntos en este viaje. La sesión nos ayuda a relajarnos y a acercarnos unos a otros.





 Y en ese clima de confianza mutua, seguimos escribiendo y maravillándonos por todas las historias que estamos creando: los personajes empiezan a tener personalidad, vida y diálogos. El teatro empieza a respirarse.








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