Nadie dijo que fuera fácil


                    Nadie dijo que fuera fácil, lo que si sabemos es que lo conseguiremos.
Dibujamos, escribimos, disfrutamos, nos reimos y a veces hasta nos ponemos tristes. Y sobre todo hablamos, de lo que nos mueve, de lo que nos pasa, de lo que sentimos.
Siempre avanzamos, siempre remamos, juntos, somos Luka Luka. No siempre se percibe el camino hacia adelante, a veces piensas que te estancas, que no aportas, que no fluye. Pero siempre se avanza, la vida es un camino con una sola dirección y aquí aprendemos que siempre debe ser hacia adelante.
En el imaginario de los conflictos aprendemos a resolverlos y utilizamos el sentido del humor, tan importante en esta vida. A veces sólo hace falta reirse un poco.
Hay compañeros con muchas experiencia que nos ayudan a los menos experimentados a afrontar situaciones en las sesiones de LÓVA y con sus actos de valentía ante la vida. Tomando el control cuando todo parece ir a la deriva. Con su silencio también aprendemos.

Y nos ponemos a trabajar, el esfuerzo, ese maravilloso compañero de viaje que siempre trae regalos de vuelta. Y de repente sin darte cuenta, ya no se llama esfuerzo, cuando se convierte en tu aliado pasa a llamarse placer, el placer de hacer algo en lo que estás disfrutando.



Y llega el tiempo de relax, de las fotos, de la charla con los voluntarios, de confraternizar después de dos horas de emociones a flor de piel y recompensa por el trabajo bien hecho.








Y el tiempo de cantar, que ya se sabe que el que canta su mal espanta.

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